Volvemos a tener que repetir cartel de presentación para un desagradable post que viene a ser habitual ya en nuestra sociedad. Esta vez las pandillas de descerebrados salvajes amerindios se han apuñalado en el metro de Madrid, lugar al que tienen un especial cariño para sus tropelías selváticas.
Esta vez les toca a los Ñetas y los dominican no sé qué más leches, es igual, da lo mismo entre estas tribus suburbanas llamarlos ñetas o pantafletas, igual de salvajes igual de primarios. Navajas, machetes y hasta espadas y vaya usted a saber si algún arco o cerbatana escondido. Su cobardía primitiva los llevó en esta ocasión a escudarse en los pasajeros, gente de paso obligada a viajar que nada tenía que ver con estas bestias culturales, deshecho de la humanidad. http://www.20minutos.es/noticia/385287/0/pelea/bandas/metro/.
Pero la noticia no es resaltada por el hecho grave en sí, sino porque los vigilantes y la policía no acudió a separarlos. Eso es lo que importa, solo se critica el fallo de seguridad no el motivo para que deba estar presente el cuerpo de vigilancia. No. Los culpables vuelven a ser los vigilantes y los pobres cachorros navajeros y sanguinarios las víctimas de una sociedad que no los comprende. Yo tampoco lo entiendo, no quiero asimilar que una manada de animales incontrolados puedan asesinar a ciudadanos, aporrear, robar y violar impunemente.
Y esto no es racismo, para los bocazas que ya me están juzgando, ni clasismo para los idiotas que me intenten catalogar. Es lógica y realidad.
Aún esperamos a los violadores del parque del Oeste, a la jueza o juez por así llamarlo que hace poco dictaminó la rebaja de condena a un pederasta por “su cultura de la selva”. Aún esperamos las numerosas peleas y agresiones que estos descastados insociales comenten a diario y que nadie nos muestra o comenta, cuanto menos sancionar o castigar.
Recordamos la sonrisa del bananero asesino de un taxista mientras era detenido; recordamos la saña del imbécil amerindio que apuñaló a un ciudadano en el metro; el odio del violador impotente; los pederastas amerindios y sobre todo no nos quitamos de la vista la sonrisa de Esperanza, Gallardón y la consejera catalana cuando saludan, manosean y babean delante de representantes de estas tribus salvajes y criminales.
Esto, repito, no es racismo, es aclarar la verdad, es reclamar el derecho de los españoles a vivir con paz y orden en nuestras ciudades, lugares construidos con nuestro esfuerzo y que ahorta parecen guetos de animales incontrolados.
Esperamos que nos muestren el vídeo de la hazaña multicultural, deseamos que la ministra de Ecuador y su presidente vuelvan a hablar de violencia y de amor. Esperamos que los mismos que levantaron el grito cuando el retrasado del metro de Barcelona y los que se callaron cuando el pistolero de Madrid ahora levanten su dedo acusador y reconozcan que las tribus salvajes(palabras del juez) no son asociaciones multiculturales, sino escuelas de sicarios y dementes arropados por los gobernantes de la Alianza de Civilizaciones.
Esto no es un vídeo juego, es nuestra Tierra, nuestro futuro y vamos a defenderlo.

